Empresas

“Dejé mi trabajo hace dos años para emprender y sigo sin arrepentirme”

· 28 enero, 2013
De emprendedores a emprendedores

Entrevista publicada el 27-enero-2013 en El confidencial Teknautas por Carlos Otto.

Tiene 27 años y -por el momento- no tiene motivos para estar descontento. Ignacio Arriaga es uno de esos (pocos) ingenieros informáticos que en su momento se dio cuenta de que no solo servía para ‘picar código’ en una empresa ajena. También podía montar la suya propia.

En otoño de 2010, cuando solo tenía 25 años, Ignacio disfrutaba de una situación profesional más que buena, trabajando como programador dentro de una multinacional, disfrutando de su tiempo libre, sin agobios y cobrando un sueldo muy por encima de la media española.

Pero decidió hacer un cambio: “Estaba contento y con muy buenas condiciones, pero me faltaba algo de motivación y, sobre todo, libertad para hacer las cosas que me gustaban. Así que empecé a trabajar en ideas de nuestra primera empresa. Cuando descubrí que era una idea con potencial, decidí dar el salto”.

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Fue así como se unió a otros dos compañeros y entre todos montaron su empresa y fundaron Lánzanos, la primera plataforma de ‘crowdfunding’ nacida en España. La primera aventura no fue nada mal, y vendieron el portal a finales de 2012.

Tras la venta no había un interés económico, sino algo más poderoso: habían encontrado un nuevo nicho de mercado. Estos tres socios se dieron cuenta de que en el sector del ‘mail marketing’ en nuestro país había mucho camino por recorrer y se pusieron a darle forma a su recién estrenado proyecto, AcumbaMail, una plataforma de envío de correo electrónico tanto para envío de boletines como para email transaccional.

“Somos dos programadores y un diseñador”, nos cuenta, “así que buscábamos un proyecto puramente tecnológico y, sobre todo, escalable. Descubrimos que en el ‘mail marketing’ aún se podía innovar mucho, así que no lo hemos dudado”.

“He aprendido mucho más en estos años”

En apenas dos años, Ignacio ha pasado de estar despreocupado económicamente y tener todo el tiempo libre del mundo a vivir para su proyecto y con la incertidumbre que todo emprendimiento genera.

No obstante, no se arrepiente: “He aprendido mucho más en estos años de lo que habría aprendido en mi anterior trabajo”. Además, “la posibilidad de poder crear cosas y ver que lo que has creado desde cero está funcionando y lo usan miles de personas a diario es fantástico”.

En cualquier caso, su apuesta por el emprendimiento fue por pura convicción, no por moda: “Emprender es algo muy duro. Es muy complicado aguantar la incertidumbre y no saber si la empresa por la que te estás jugando años de tu vida funcionará o no”.

“Emprender no tiene nada de glamuroso”

Por eso, avisa: “No todas las empresas que se fundan en un garaje acaban siendo como Apple o las que salen de manos de unos programadores universitarios son Facebook“.

Además, intenta mantener los pies en el suelo y se esfuerza por desmitificar el lado ‘cool’ del emprendimiento: “Emprender no tiene nada de glamuroso. La mayoría de las empresas quiebran en sus primeros años y es una realidad que hay que tener muy presente a la hora de emprender”.

Por tanto, está convencido de que los mensajes políticos a favor del emprendimiento no se pueden soltar a la ligera: “Yo tenía la posibilidad de hacerlo. Tenía bastante dinero ahorrado, llevaba cotizando desde los 21 años y podía permitirme un año en blanco si la cosa iba mal, pero la gente que tiene una hipoteca y tres hijos debería plantearse muy seriamente si emprender es lo adecuado”.